lunes, 31 de marzo de 2014

Teo, pandillas & narcotráfico

Cuando se escuchaba el estruendo de una bala, Teo y sus cuatro hermanos ya sabían qué hacer. Tenían un plan estudiado a la perfección y no hacía falta que nadie les avisara nada. “Ante la primera bala se van corriendo a donde les indiqué y se quedan ahí sin salir hasta que yo les diga”, repetía su padre en cada cena donde se hacía inevitable hablar de la guerra entre las pandillas del barrio.
Entonces, frente al ruido de la balacera, los hermanos Gutiérrez cumplían a la perfección el reglamento paterno. Corrían rápido, pero en silencio, y se escondían en fila debajo de una de las camas de la humilde casa.
Todos quedaban atentos a un nuevo sonido, pero con sus cuerpos resguardados y sus manos en la nuca. Muchas veces, sonaba la segunda bala, la tercera y la cuarta. Pero ellos ya estaban a salvo. Su padre se los había enseñado desde pequeños. Casi al mismo tiempo en que daban los primeros pasitos.

El sonido de la muerte no era ajeno al sur de Barranquilla, donde las bandas de “chiniteros” se disputaban el territorio a los tiros. El barrio había nacido cuando miles de familia sin techo vieron en ese terreno baldío un potencial para reconstruir sus vidas. Poco a poco, lo fueron ocupando y aunque fue tratado de desalojar en varias ocasiones por los dueños de las tierras, la unión entre los vecinos fue fortaleciéndose cada vez más y permitió que el barrio siguiera adelante.
Pero esa solidaridad con el tiempo se fue desgatando para darle paso al narcotráfico y a las pandillas. Así nacieron “Los Malembes”, el primer grupo armado y organizado de jóvenes violentos. Al tiempo, cuando se creyeron los amos y señores del lugar, surgió una violenta competencia llamada la Pandilla de “Los Patrullas”. El recrudecimiento de la violencia marcó la vida de Teo para siempre, pero sobre todo, condicionó la preciada infancia. Quizás por eso buscó en el fútbol un refugio para no morir en medio de una guerra sin cuartel.

A los siete años de edad, el niño Teófilo Antonio pateaba sus primeros balones y vestía un desaliñado uniforme de color rojo y blanco. Una combinación cromática que signaría su vida. En La Chinita, Teo se formó en la escuela de fútbol Independiente Framy. La leyenda cuenta que fue su padre el que le vio pasta de campeón. De hecho fue él quién le regaló su primer balón, un recuerdo imborrable en la mente del colombiano. Entre goles y pases cortos, de joven trabajó en una pescadería y molió maíz para que su abuela hiciera empanadas para vender. Su madre Doña Cristina trabajaba noche y día para poder mantener esa casa que ni siquiera les pertenecía. “Mami, quedate tranquila que cuando sea futbolista te voy a regalar una vivienda propia”, le dijo Teo a quien le dio la vida y siempre cuidó de él. Hace más de tres años logró cumplir su promesa. Teo conoce el esfuerzo a la perfección. Pero también, coqueteó con la extrema violencia en una Colombia que se desangró al calor de las muertes juveniles.
“Una vez yo estaba en la puerta de la casa y un malembe le disparó a uno de los patrullas. Una de las balas me pegó en la hebilla. Menos mal que ninguno de mis hijos estaba ahí en ese instante”, relata Teófilo Gutiérrez padre, quien llegó a jugar fútbol tan bien que lo apodaron “Valderrama”.
Teo relata sus días en La Chinita y aún se lo nota conmovido rememorando escenas de una vida cruda. Tenía miedo todo el tiempo. Debíamos estar encerrados, muy precavidos porque podía aparecer alguien y empezar a disparar. De todo eso se aprende y se crece como persona”, cuenta con los ojos vidriosos. Pero Teo no oculta que conoció la muerte muy de cerca.
Una vez estuvo a punto de ser asesinado por los miembros de una banda contraria que irrumpieron en su casa en busca de un amigo pandillero. El grupo estaba armado hasta los dientes y dispuesto a cualquier masacre. Cuando Teo escuchó movimientos raros salió corriendo a esconderse debajo de la cama. Tal cual su padre le había enseñado. Pero los delincuentes lo encontraron en pocos minutos. Teo temblaba y suplicaba por su vida. Y cuando ya se proponían darle la estocada final, uno de los pandilleros lo reconoció y les dijo a sus cómplices: “Dejen a ese pelao quieto, él no tiene nada que ver con esta vaina”, y se fueron. La bala tenía nombre y apellido. Buscaban a John Gabriel Padilla, uno de los personajes que marcó la vida del jugador para siempre. Fue una amistad de la cuál jamás se arrepintió. Aquellas charlas hasta altas horas de la madrugada y los consejos de una persona de la calle y de las armas, le marcaron al jugador el camino contrario a seguir. John le dijo a Teo que jamás siguiera su ejemplo y que se volcara de lleno a su carrera deportiva. Y hoy Teo lo recuerda con cariño y valora aquellos consejos: “El futbol me salvó”, dice sin tapujos. Aquel niño que eligió seguir el futuro de las canchas en vez del de las armas y las pandillas tiene hoy esposa, hijos, un buen presente y un futuro prometedor: el desafío de triunfar en River y poder brillar en un año dónde se avecina un mundial que lo tendrá como líder indiscutido. (N.d.R: Con la lesión de Radamel Falcao, Teo cobró un rol protagónico en su Selección).


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viernes, 28 de febrero de 2014

A metros del MAR...


Durante el verano tuve la suerte de visitar este maravilloso Museo de Arte contemporánea. El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires –a través de su Instituto Cultural- lo inauguró en Mar del Plata. Es el museo más grande y moderno del país con la muestra Espíritu Pop. 
Aunque la idea original era que el MAR se visitara desde las 17 horas, la afluencia de público obligó al espacio a abrir sus puertas desde las 10, cuando se pueden recorrer las instalaciones con más tranquilidad. Cerca de 500.000 personas lo recorrieron durante toda la temporada. Si vas a MDQ no te lo pierdas. Recomendable. 


martes, 28 de enero de 2014

The Square, el documental de Netflix



 “The Square”, el documental original de Netflix de la directora y productora Jehane Noujaim se estrenó en exclusiva en la cadena de TV por Internet más importante del mundo el 17 de enero. Rápidamente alcanzó altos niveles de audiencia. 
El documental captura la inmediatez e intensidad de las protestas en la plaza Tahrir desde el derrocamiento del líder militar Hosni Mubarak en 2011 hasta la deposición de Mohammed Morsi en 2013.
The Square, ganador del premio del público en la categoría documental del Festival Internacional de Cine de Toronto de 2013, es una cinta épica que relata el trasfondo de la revolución egipcia a través de los ojos de jóvenes activistas que, en los últimos dos años, lucharon por construir una mejor nación.

viernes, 29 de noviembre de 2013

No Alcanzan Las Palabras - el Libro del Burrito

No alcanzan las palabras es el encuentro de un fotógrafo y un periodista con el objetivo de inmortalizar a un ídolo. Son retratos de una despedida que comenzó en Jujuy y terminó en el estadio Monumental. Un recorrido que guarda una obsesión: revivir la pasión a través de imágenes mudas. Gestos, movimientos y sensaciones fáciles de reconocer para los que alguna vez vibraron con el Burrito Ortega dentro de una cancha de fútbol. Es un libro incompleto que le ofrece un desafío al lector: encontrar un concepto para describir al último ídolo de River.

No te lo pierdas. Podes entrar ya a www.librodeortega.com.ar

miércoles, 30 de octubre de 2013

El ACV por Horacio González

Las noches nos suelen exponer a un desequilibrio en nuestras propias imágenes diurnas. A la mañana siguiente luchamos para reconocerlas. Suponemos palparlas y enseguida se evaden. En el Hospital Santo Tomás de Panamá, la pesadilla tiene el crudo realismo de gemidos en la penumbra, que en cualquier momento se tornan aullido. Gritos como garabatos casuales tallados por un preso en la pared. Hay permanentes jadeos, como trasfondo de un temor que parece confidencial. Estoy en la Sala 14-A del Santo Tomás, junto a otros hombres desvalidos, casi todos hijos de la negritud. La mayoría de los médicos, enfermeras, residentes, tienen ese ascendiente, el viejo brillo fanoniano apagado ya en los cuerpos. El doctor Fernando Gracia, jefe de neurología, afamado, dictamina con rigor y experiencia. Ha sido o es el ministro de Salud de su país. La calma de los grandes médicos hace también al sigiloso pánico de los pacientes. Habiéndome desplomado en el Aeropuerto, lo que iba a ser un vuelo previsible hacia la Argentina se transformó en una internación de urgencia, porque un “rayo misterioso”, para hablar gardelianamente, se había alojado en mi cabeza y eso compondría lo que las enfermeras de la Terminal Aérea llamarían ACV, fatídica sigla, si es que casi todas las de esa índole no lo son. De modo que ambulancia y hospital en vez de avión.

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lunes, 30 de septiembre de 2013

El Otro Superclásico

La pasión por River y Boca pasó las fronteras y en Brasil se jugará el "otro superclásico"
Un documental cuenta la historia del partido más vibrante de la Argentina pero en el estado brasileño de Sergipe. La idea de jugar allí el Superclásico nació en 1982 tras el paso de Diego Armando Maradona por Boca.