jueves, 28 de marzo de 2013

Papa gigante

El Edificio del Plata es desde hace tiempo un mural de exhibición de gigantografías por parte del gobierno porteño. Allí se lució una de la tapa del disco ‘The Wall’ de Pink Floyd como un homenaje durante la visita del fundador del grupo, Roger Waters. También recubrió la estratégica fachada de la calle Cerrito una enorme fotografía del fallecido escritor Ernesto Sábato, así como alguna que otra obra de arte. Pero en las próximas horas, la imagen de otro ilustre personaje decorará el paisaje urbano del centro porteño. Como no podía ser de otra forma el Edificio del Plata colgará en su fachada una gigantografía de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco.

martes, 26 de febrero de 2013

Literatura y nuestros Barrios



"Millones de lectores en el mundo no han pisado jamás Parque Lezama, pero lo conocen a través de la lectura de Sobre héroes y tumbas, donde Sábato imaginaba a su Alejandra. Lo mismo sucede con el Palermo de Borges, el Flores de Roberto Arlt, el Villa Crespo de Marechal y su Adán Buenosayres o el Villa del Parque donde vivió Cortázar".


Con este párrafo se inicia una interesante idea que se plantea en la web del Gobierno de la Ciudad donde se ofrece que los lectores puedan realizar un recorrido verdadero por los lugares que inspiraron a muchos de  nuestros  lector favoritos. Esos rincones porteños que ya recorrimos en la literatura ahora los podemos conocer de manera organizada. Buena idea. Recomendable.

jueves, 31 de enero de 2013

Grito Monumental


La historia de River mostró ejemplos de grandes dirigentes que supieron tener sueños que luego se cumplieron. También existieron y existen dirigentes que se atrevieron a bastardear nuestra estirpe canjenado jugadores para poder pintar las tribunas de un estadio que para muchos es más importante que su propia casa. Todo eso es River. Pero el grito de muchos socios e hinchas se hace fuerte y al mismo tiempo se pierde en la inmensidad de un Río de la Plata, testigo de tantos gritos de domingo.
“Salvemos al Moumental”, ya es un bramido de guerra  que esbozan miles de argentinos. La verdad se impone. Y el tiempo corre.
El Monumental se cae a pedazos. Aunque suene exagerado, “el colón del fútbol”, está viejo, antiguo, y en cada lluvia su historia se descascara y sus rincones se inundan.  Pero ese estadio alguna vez fue una obra maestra de la arquitectura y el diseño. Todavía sigue siendo la construcción más grande la Capital Federal.  Alguna vez fue vanguardia y envidia del fútbol sudamericano. Pero los tiempos cambiaron y como parte de un proceso que se empeña en darle la espalda a nuestra historia, El Monumental quedó abandonado a la suerte de varias dirigencias que no supieron o no quisieron poner la casa en orden. Apenas improvisaron reformas secundarias que tuvieron un fuerte aroma a “pintada de cara” para enfrentar campañas políticas. Tampoco se puede soñar con proyectos magnánimos que conviertan el estadio en una nave espacial. Ni una cosa ni la otra.  
La realidad marca que nadie pensó ni llevó adelante una verdadera reforma estructural del Antonio Vespucio Liberti. La última fue realizada para el Mundial de 1978. Desde aquel evento hasta el presente pasaron seis presidentes y ninguno encaró una remodelación amplia de nuestro querido estadio. Repasemos la lista para no queden dudas: Hugo Santilli (1983−1989), Osvaldo Di Carlo (1989), Alfredo Davicce (1989−1997), David Pintado (1997−2001), José María Aguilar (2001−2009) y Daniel Passarella (2009 − Presente).
Ninguno de los mencionados logró obras trascendentales para mejorar el estadio: sus accesos y comodidad. Algunos apenas se atrevieron a pequeños cambios muy direccionados como pintura en las tribunas, construcción de nuevos palcos o cambios de butacas que estaban desde los años 50.
El estadio Monumental tiene en su nombre a un hombre que amó a River. Ese hombre era Antonio Vespucio Liberti.  Un dirigente que quedó en la historia porque pudo cumplir su sueño: construir un estadio para su querido club. Nació en 1902 en la Ciudad de Buenos Aires. Hijo de genoveses. Viajaba a Europa para buscar talentos y antes de ser presidente llevaba materiales para los jugadores. Liberti fue quién promulgó las contrataciones de Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra. También  compró los jugadores necesarios para conformar La Máquina y seguir engrosando la historia. Hizo un trabajo destacado en las juveniles riverplatenses. Pero todo el mundo lo recordará por El Monumental.
Su primera presidencia fue entre 1932 y 1935. Luego volvió en 1939. Su tercer mandato se dio entre 1943 y 1952 y regresó entre 1960 y 1967. Murió un 28 de noviembre de 1978. Ocho años después, River bautizó el Monumental como el "Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti".
Si hoy estuviera vivo el también gritaría: “Salvemos al Monumental”.
Sumate. Bienvenido al #15, una edición para tomar conciencia.

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jueves, 27 de diciembre de 2012

La muerte del papel

Cuenta Lalo Zanoni en su eblog que la revista emblemática Newsweek dejará de imprimirse después de casi 80 años de marcar semanalmente el ritmo de la cultura política y social norteamericana. Por supuesto que no desaparece pero seguirá en su versión digital. ¿Será esta una tendencia a seguir?


Acá una de las emblemáticas tapas. Podes ver las mejores en este sitio web. Click acá  
También podes ver la última tapa que anuncia el fin del papel. 


jueves, 6 de diciembre de 2012

Idolos

Terrible publicidad de Messi y Kobe Briant, reunidos por la empresa aérea turca. Imperdible.

viernes, 30 de noviembre de 2012

El cineasta de River

Federico Peretti se emociona cuando habla. Arrastra una y otra palabra y la ansiedad le aflora cuando explica el proyecto que lo tiene desvelado desde hace varias semanas. Será el director de la película sobre “La Bandera más larga del mundo”. Su emoción tiene un fundamento. El proyecto reúne sus dos grandes pasiones: el cine y River. “Esto surgió espontáneamente ya que la idea era hacer un spot para agradecerle a la gente la participación en ese evento, pero cuando estábamos llevando la bandera al Monumental yo me di cuenta que había algo más, ahí me dije esto es una peli”, cuenta mientras contempla en su isla de edición imágenes secretas que cualquier fanático quisiera poder ver.
El film todavía no tiene un nombre definido y si bien el trabajo se concentra alrededor de lo sucedido el 8 de octubre bien podría decirse que esta película se empezó a rodar hace más de 20 años.
Federico vivía a pocas cuadras del Monumental. Aquel departamento de la calle Usares le trae mil recuerdos. Quizás por eso se emociona. En su cuarto había unos cuantos juguetes pero el siempre se concentraba en la computadora que su padre, Ingeniero en Sistemas tenía en el living. La máquina estaba sobre un escritorio y frente a él había una ventana imponente. La imagen de fondo era una postal que le quedó graba a fuego en su retina. A lo lejos se veía el mejor estadio de la Argentina, pero sobre todo se podía visualizar el viejo tablero autotrol que imprimía en letras retro cada gol que River hacía. Entonces, ya desde chico, Federico jugaba con las sensibilidades. Mezclaba sonidos con imágenes y armaba su propia historia fantástica. Con pocos elementos pero con mucha pasión cruzaba una vieja radio que le relataba el partido, con el sonido ambiente de los hinchas que se colaba desde la ventana y con la luminosa imagen de las miles de lamparitas que se prendían en el tablero apenas la pelota superaba la línea de cal del arco que ocupaba el arquero visitante. Ahí estaba Federico para combinar los sentidos y jugar a mezclar matices que aquel escenario le devolvía. Quizás allí se empezó a escribir este guión. Quién lo sabe.
Veinte años después, la vida lo vuelve a poner frente a una computadora para otra vez fusionar emociones y retratar la historia de una pasión. Poder reconstruir cómo miles de almas se organizaron para confeccionar y pasear por la ciudad un "trapo" que mide 7.829,74 metros.
“Pero la pelí es mucho que lo que sucedió con la bandera. Creemos que es la historia de una pasión, del amor por unos colores, de la fuerza de la organización para poder hacer algo por River que entró en la historia del fútbol mundial”, cuenta Peretti contemplado por Suárez, su gato de tres colores.
Cuando el cineasta se refiere a la organización hace mención al trabajo que encabezó el F.A.L (Frente Angel Labruna). “Son ejemplo de militancia, por eso me sumé con mi cámara y mis recursos, y me di cuenta que están por River, que aman a River que dan la vida por estos colores, igual que la multitud que ese día fue a la cancha”, cuenta el director.
El proyecto de la bandera desbordó a los propios organizadores. Una de las escena de mayor tensión de la película es cuando se dieron cuenta que debían subir esas dos toneladas de tela al camión que la trasladaría a Alvear y Tagle.
“Era imposible, eran cincuenta tipos poniendo todo de sí, toda su fuerza, pero no había caso, trajeron vallas para apoyarla y subirla de a poco pero nada. Hasta que hubo un silencio terrible, todos se miraron y lo volvieron a intentar y no se como se logró, sufrimos pero la bandera subió”, cuenta Peretti al que no faltaban ganas de largar la cámara para sumar voluntades.
Son más de quince horas de filmación realizadas por el equipo de Federico y unas cuantas horas enviadas por los propios hinchas que se van a sumar con algo de material generado espontáneamente con celulares o cámaras de fotos. La película llegará a la pantalla grande en diciembre y la intención es subirla a You Tube para que todos los hinchas puedan acceder a verla. También recibieron material desde China, Rumania, Lituania o Polonia. Son videos emotivos de hinchas de River que a la distancias vivieron a pleno ese día histórico. Una jornada que marcó la historia de un club que afronta los peores años de su vida institucional. Un documental que intentará retratar algo difícil de explicar. No es fácil ponerle imágenes a la “enfermedad” que como dicen la canción “de la que nunca nos vamos a curar”.


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