jueves, 27 de diciembre de 2012

La muerte del papel

Cuenta Lalo Zanoni en su eblog que la revista emblemática Newsweek dejará de imprimirse después de casi 80 años de marcar semanalmente el ritmo de la cultura política y social norteamericana. Por supuesto que no desaparece pero seguirá en su versión digital. ¿Será esta una tendencia a seguir?


Acá una de las emblemáticas tapas. Podes ver las mejores en este sitio web. Click acá  
También podes ver la última tapa que anuncia el fin del papel. 


jueves, 6 de diciembre de 2012

Idolos

Terrible publicidad de Messi y Kobe Briant, reunidos por la empresa aérea turca. Imperdible.

viernes, 30 de noviembre de 2012

El cineasta de River

Federico Peretti se emociona cuando habla. Arrastra una y otra palabra y la ansiedad le aflora cuando explica el proyecto que lo tiene desvelado desde hace varias semanas. Será el director de la película sobre “La Bandera más larga del mundo”. Su emoción tiene un fundamento. El proyecto reúne sus dos grandes pasiones: el cine y River. “Esto surgió espontáneamente ya que la idea era hacer un spot para agradecerle a la gente la participación en ese evento, pero cuando estábamos llevando la bandera al Monumental yo me di cuenta que había algo más, ahí me dije esto es una peli”, cuenta mientras contempla en su isla de edición imágenes secretas que cualquier fanático quisiera poder ver.
El film todavía no tiene un nombre definido y si bien el trabajo se concentra alrededor de lo sucedido el 8 de octubre bien podría decirse que esta película se empezó a rodar hace más de 20 años.
Federico vivía a pocas cuadras del Monumental. Aquel departamento de la calle Usares le trae mil recuerdos. Quizás por eso se emociona. En su cuarto había unos cuantos juguetes pero el siempre se concentraba en la computadora que su padre, Ingeniero en Sistemas tenía en el living. La máquina estaba sobre un escritorio y frente a él había una ventana imponente. La imagen de fondo era una postal que le quedó graba a fuego en su retina. A lo lejos se veía el mejor estadio de la Argentina, pero sobre todo se podía visualizar el viejo tablero autotrol que imprimía en letras retro cada gol que River hacía. Entonces, ya desde chico, Federico jugaba con las sensibilidades. Mezclaba sonidos con imágenes y armaba su propia historia fantástica. Con pocos elementos pero con mucha pasión cruzaba una vieja radio que le relataba el partido, con el sonido ambiente de los hinchas que se colaba desde la ventana y con la luminosa imagen de las miles de lamparitas que se prendían en el tablero apenas la pelota superaba la línea de cal del arco que ocupaba el arquero visitante. Ahí estaba Federico para combinar los sentidos y jugar a mezclar matices que aquel escenario le devolvía. Quizás allí se empezó a escribir este guión. Quién lo sabe.
Veinte años después, la vida lo vuelve a poner frente a una computadora para otra vez fusionar emociones y retratar la historia de una pasión. Poder reconstruir cómo miles de almas se organizaron para confeccionar y pasear por la ciudad un "trapo" que mide 7.829,74 metros.
“Pero la pelí es mucho que lo que sucedió con la bandera. Creemos que es la historia de una pasión, del amor por unos colores, de la fuerza de la organización para poder hacer algo por River que entró en la historia del fútbol mundial”, cuenta Peretti contemplado por Suárez, su gato de tres colores.
Cuando el cineasta se refiere a la organización hace mención al trabajo que encabezó el F.A.L (Frente Angel Labruna). “Son ejemplo de militancia, por eso me sumé con mi cámara y mis recursos, y me di cuenta que están por River, que aman a River que dan la vida por estos colores, igual que la multitud que ese día fue a la cancha”, cuenta el director.
El proyecto de la bandera desbordó a los propios organizadores. Una de las escena de mayor tensión de la película es cuando se dieron cuenta que debían subir esas dos toneladas de tela al camión que la trasladaría a Alvear y Tagle.
“Era imposible, eran cincuenta tipos poniendo todo de sí, toda su fuerza, pero no había caso, trajeron vallas para apoyarla y subirla de a poco pero nada. Hasta que hubo un silencio terrible, todos se miraron y lo volvieron a intentar y no se como se logró, sufrimos pero la bandera subió”, cuenta Peretti al que no faltaban ganas de largar la cámara para sumar voluntades.
Son más de quince horas de filmación realizadas por el equipo de Federico y unas cuantas horas enviadas por los propios hinchas que se van a sumar con algo de material generado espontáneamente con celulares o cámaras de fotos. La película llegará a la pantalla grande en diciembre y la intención es subirla a You Tube para que todos los hinchas puedan acceder a verla. También recibieron material desde China, Rumania, Lituania o Polonia. Son videos emotivos de hinchas de River que a la distancias vivieron a pleno ese día histórico. Una jornada que marcó la historia de un club que afronta los peores años de su vida institucional. Un documental que intentará retratar algo difícil de explicar. No es fácil ponerle imágenes a la “enfermedad” que como dicen la canción “de la que nunca nos vamos a curar”.


Lee más sobre el #13 de Revista 1986 entrando acá


miércoles, 31 de octubre de 2012

Gracias por este premio...

Comparto con ustedes el momento en que subí a buscar el Martín Fierro. Gracias a todos por los lindos mensajes... Gracias Papá por guiarme, Juli por aguantarme, a mis hijos por haber nacido y a Zumpa por confiar en mi. Esto recien empieza...

jueves, 27 de septiembre de 2012

La Máquina (de destruir ídolos)


River tambalea en cada crisis. Su historia se agrieta en cada discusión interna, en cada derrota, y cuando eso sucede se activa el motor de una máquina nefasta cuyo objetivo final es la “autodestrucción”. Pareciera que en los momentos más ríspidos se hace necesario ponerle nombre y apellido a un culpable y batallar contra su figura hasta dejarla pisoteada y agonizante. Y la casualidad o causalidad coinciden en afirmar que siempre los heridos terminan siendo nuestros propios ídolos. Aquellos jugadores que nacieron en las entrañas del club más importante de la Argentina y que comandaron más de mil batallas por defender nuestra bandera. Los que se convirtieron en próceres no sólo a fuerza de goles y títulos sino también por su amor a los colores que supieron vestir. Es cierto, que la dinámica del fútbol exige resultados, también puede afirmarse que River necesita sumar para escaparla a los fantasmas que arrecian el Monumental. Pero nadie debe hacerse el distraído en coincidir que la impaciencia y la desesperación  no conducen a nada. River siempre estará por sobre cualquier nombre, pero también son y fueron esas individualidades las que agrupadas construyeron un club grande. Quizás el peor de los escenarios se presenta al advertir que esa máquina devoradora no está comandada por nadie en especial. O mejor dicho un buen comienzo para la recuperación podrá consistir en  plantear que todos (dirigentes-hinchas-jugadores) forman parte de un proceso tan vertiginoso que no respeta ni a nuestros propios estandartes.
La lista se engrosa con diferentes casos: grandes glorias del club bastardeadas tras una crisis institucional. Expuestas a los medios de una manera salvaje. Nadie puede comparar a Angel Labruna o al Beto Alonso con Matías Almeyda, ni a Ariel Ortega con el Pato Fillol, mucho menos al Negro Astrada con Fernando Cavenaghi. Pero de una u otra manera todos fueron vapuleados salvajemente. Abrumados por el descontrol ya característico de un club. Algunos fueron manchados los dirigentes inescrupulosos que se animan a mirar la historia de River por arriba de su hombro. Otros por sus propios compañeros que decidieron exponerlo ante la mirada de miles de espectadores, como hizo Juan Pablo Carrizo con el mejor arquero de la historia de nuestro país.
A nuestro último ídolo le supieron dar la espalda hasta para organizar su propia despedida. Al goleador de nuestro peor momento lo echaron como una rata y al Capitán Beto no lo dejaron entrar a “su” club por tener una mirada crítica de la actual conducción. También sufrió el Pelado Almeyda. Aunque sus pergaminos no puedan compararse con los de otras glorias, nadie puede poner en tela de juicio lo que siente Matías Jesús por este club. O alguien puede dudar de que el Negro Astrada no merecía ser despedido por teléfono en una actitud poco menos cobarde.
 Todas la historia fueron distintas, con diferentes protagonistas, con actores disimiles, con erros y excesos incluidos. Pero cada uno de estas acciones tuvieron un denominador común. En todas actuó la Máquina de triturar ídolos, esa estructura empujada por todos los que formar parte de este club. La misma que deberé desenchufada antes que destruya absolutamente todo. 

viernes, 31 de agosto de 2012

Revista 1986 # 10



Ya salió el # 10 de Revista 1986

En esta edición: FUNES Y MORI , la historia jamás contada de los hermanos que surgieron de un reality y llegaron a la Primera de River. Opinan José Chamot y Matías Almeyda

Además, Investigación 86 - Como funcionan los paraísos fiscales en el fútbol 

En hablemos de fútbol: el análisis de Sebastián Srur de la estrategia defensiva de River

Entrá ya a www.revista1986.com.ar y descubrí donde encontrarla. O suscribite y recibila en tu casa

Revista 1986  
River merecía un  nuevo lenguaje