martes, 5 de julio de 2011

Gracias a todos

Estoy realmente sorprendido de las repercusiones que generó la carta que le escribí a mi abuelo Dante Trione, más conocido como El Lelo. Muchas gracias a todos los que sintieron esta historia como propia. El blog explotó. En menos de una semana pasaron por acá más de 10.000 personas. Gracias a todos. También a los que escribieron desde el exterior como aquellos que realizaron comentarios desde México, Estados Unidos, Barcelona y Alemania. También gracias a los medios que se hicieron eco de mis palabras. Juro que las escribí desde lo más profundo de mi ser. Gracias a Andy kusnetzoff (@andykusnetzoff) que leyó la carta en "Perros de la calle".

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lunes, 27 de junio de 2011

Perdón Abuelo

Querido Abuelo:

Te escribo estas líneas llorando. Estoy desconsolado. Lloré en la cancha en varios tramos del partido. Sabía que las cosas terminarían así. Lo sentía en lo más profundo de mí ser. Lloré sólo sentado en la tribuna. Hoy quise volver al lugar donde a vos te gustaba ir. Llegué a la cancha dos horas antes para ahuyentar los malos fantasmas. Pero no se pudo. Hace semanas que pienso en vos. Dos años atrás nos dejabas para siempre. Hoy te escribo para decirte que marcaste mi vida y uno de esos motivos tiene que ver con River. Fuiste siempre mi gran compañero de cancha. Cómo me divertía verte en la tribuna con el traje puesto. Súper elegante. Un verdadero bacán. “Esto es como ir al teatro”, me decías cuando te imploraba que te saques la corbata para revolearla. Me contaste miles anécdotas que hoy te agradezco. Hay una que me quedó grabada. La relatabas con tanta emoción que me hacías dudar. Me dijiste que habías jugado un partido amistoso en El Monumental. Que te habían invitado y que estaban los más grandes. Pero yo no te lo creía. Ahora, sé que es verdad. Pude comprobar que pisaste el césped del mejor estadio del país. Cuando nos dejaste, a los pocos días, fui a tu casa y me llevé todo tu archivo fotográfico. Entre tantas fotos viejas encontré un tesoro en blanco y negro. Ahí estas con la pelota de cuero en la mano dentro de la cancha. Miré esta imagen toda la semana. Me puse de rodillas e imploré a todos los dioses. Hasta te llamé a tu casa sabiendo que no me iba a atender. ¿Qué dirías viendo a tu River así? Cuanto me gustaría abrazarte como lo hacíamos en cada gol. Cómo lo hicimos en aquella final de 86 cuando fuimos con mi viejo y mi hermano. O en la final de la Libertadores cuando me anticipaste que Crespo hacía dos. River es nuestra historia familiar y lo seguirá siendo. Gracias, muchas gracias por hacerme hincha de River el día que nací. Gracias por contarme los mejores goles. Aquellos que no pude ver. Los de Labruna, Lousteau, Pedernera y Moreno. Gracias por domingos de alegría. Con tu foto en la mano vuelvo a llorar y emocionado te digo: “Perdón abuelo, nos fuimos a la B”.


jueves, 16 de junio de 2011

"Charlito" y el misterio de los mails

Lucila salió de la comisaría nerviosa. Sabía que transitaba las primeras horas de un día que jamás olvidaría. Aquel jueves de 2007 iba a quedar grabado a fuego en su memoria. Hacía pocas horas - menos de un día- que su mejor amiga había sido asesinada de cuatro puñaladas. Lucila advirtió que se iniciaba un camino judicial que la marcaría para siempre como la principal sospechosa. Abrumada se perdió en la curiosidad de sobrevolar la intimidad de su amiga muerta. El cuerpo de Solange ya estaba en manos de los especialistas. La muerte había sido sádica. Se imponía una autopsia.

Lucila giró su cabeza y contempló el frente de la comisaría. Ese no era su hábitat. Los calabozos rebalsaban de chicos jóvenes como ella pero de otra extracción social. Ese lugar era para “los pibes chorros” como muchas veces los medios llaman a los delincuentes precoces. Lucila jamás había tenido un incidente con la policía. Volvió a girar la cabeza, apuró el paso y se perdió por las calles de Vicente López. Estaba nerviosa, o “ansiosa” como ella misma se describió en su fotolog (fojas 742/745), horas antes que descubrieran el cadáver de Solange. ¿Pero que la ponía así?¿Porqué estaba tan acelerada? Para tranquilizarse buscó cobijo en la casa de su madre. Las horas corrían en silencio. Otra vez sintió una extraña curiosidad. Pero esta vez fue incontrolable. Suele decirse que la escena del crimen es revoloteada por el asesino. Pero la puerta del PH estaba flanqueada por policías. Ya nadie podría ingresar. Por lo menos por unos días.

Jueves 11 de enero de 2007, 10:48:04, la casilla de mail de Solange Grabenheimer fue utilizada a las pocas horas del crimen. Los investigadores registraron esos extraños movimientos y la empresa Microsoft se lo terminó de confirmar al fiscal Alejandro Guevara. ¿Quién podría visitar esa casilla de mail sino fuera la propia titular de la cuenta?. Pero “Sol” ya estaba muerta. ¿Quién más podría saber la clave de acceso?. Los investigadores se ilusionaron. Sintieron que eso era una señal. “Como el PH estaba cerrado, hay alguien queriendo volver a la intimidad del crimen”, se apuró en analizar uno de los sabuesos.

Dos días después, lo mismo. Eran las 05.07.18 de la mañana del 13 de enero de 2007 cuando alguien desde una computadora seguía violando la intimidad de la muerta. Era hora de actuar. Los sabuesos le pidieron al prestador del servicio de internet un informe completo. Desde la empresa Arnet contestaron que el número de IP (Algo así como el DNI de las computadoras) desde el cual se estaba ingresando al mail de la víctima estaba asociado a un domicilio ubicado en la calle De los Plátanos, Barrio La Alameda, en Nordelta. La titularidad de esa línea telefónica figuraba a nombre de Aquiles Ernesto Sojo. Los investigadores se miraron sorprendidos. Ese era el domicilio de la pareja de la madre de Lucila Frend. A esa casa a metros de la laguna se había mudado la sospechosa horas después del crimen.

“Charlito”, esa es la clave del mail reveló Lucila cuando se vio cercada por los investigadores. Pero ya era tarde. Algunos mails se habían borrado.

martes, 24 de mayo de 2011

El misterio de las 19:07:58

Texto publicado en @librediario el 13 de mayo de 2011.

El estruendo de los disparos dejó a todos perplejos. María Marta ya estaba muerta Sobrevino un silencio sepulcral. Sus asesinos contemplaban la escena. No había nada que hacer.

19:07:58. Un teléfono suena. Se desarrolla una apática conversación perturbada por un extraño balbuceo. De fondo se escucha.

-"¿No la ves? (voz de mujer).

-"¿Alguien va a llamar?" (vos de hombre).

-"Tenela".

-"Tocala y te vas a dar cuenta" (voz de mujer).

-"Cerra la puerta. Sí, está muerta" (vos de hombre).

-"Dale... vamos". (voz de mujer)

A los minutos del crimen, la mansión de country El Carmen intentó volver a la normalidad. Pero ya era tarde. Los familiares de María Marta comenzaron a llamar para todos lados. Estaban desesperados. Cada una de las comunicaciones quedaron grabadas en el sistema de autocontrol de la empresa de medicina prepaga. Con el tiempo, los investigadores detectaron esos murmullos sospechosos y fueron por más. Un equipo de expertos en sonido de la Gendarmería Nacional aisló, en un segundo plano, las voces de las personas que hablaban en la grabación de la conversación telefónica. La misma escucha en la que Carrascosa pedía una ambulancia. La que se dio exactamente a las 19:07:58.

“Los sonidos pueden separarse como en capas, y es así cómo se hace más fácil poder escuchar lo que cado uno dice en una conversación. Inclusive cuando hay sonidos de fondo que exceden el diálogo principal”, explicó uno de los expertos que participó de la pericia. Y eso es lo que hicieron. Utilizando un programa de computación diseñado por el Conicet, separaron con filtros especiales las palabras de Carrascosa, las de Guillermo Bartóli y las de una misteriosa mujer. La familia siempre sostuvo que la voz femenina pertenecía a los sollozos comentarios de la masajista Beatriz Michelini. Pero la fiscalía consideró que era la voz de Irene Hurtig. Cabe destacar que Bártoli siempre reconoció que fue él quien hizo esas afirmaciones en un intento de reanimar a María Marta. Pero en la cinta, se escucha una voz de mujer que dice "Dale, vamos", comentario que se puede interpretar como una propuesta para a huir de la escena del crimen. ¿Quién era esa misteriosa mujer?. Los fiscales creen tener la respuesta. Por eso piden la detención de Irene Hurtig. Si efectivamente se comprueba que la hermanastra de María Marta era la mujer que hablaba con Bártoli se sabrá, entonces, quienes fueron los tres primeros en llegar a la escena del crimen aquel domingo a las 19.07.58.

El Anguila

Texto publicado en @librediario el 12 de mayo de 2011.

Sus movimientos atléticos le permitían escalar lo que se proponía. Se movía como un gato en la oscuridad de la noche. Sigiloso pero efectivo, solitario pero letal. Siempre lograba su objetivo macabro. Sus ataques se habían convertido en un ritual truculento. Repetía cada dos meses esa rutina obsesiva y perversa. Después paraba un tiempo. Descansaba, hacía changas como soldador y, una vez más, volvía a atacar. Así fue la vida de Marcelo Angel Fasano estos últimos años. El Anguila -como le decían en su Escobar natal- vivió al límite. Se había ganado ese apodo a fuerza de movimientos electrizantes. Era imparable, igual que las “anguilas de río”, las mismas que pueden emitir descargas terribles para cazar a sus presas. Así era Fasano. Pero un día, su seguidilla furiosa se terminó.

Ayer un investigador me acercó parte del expediente. Estuve horas leyendo los testimonios de las víctimas. Recorrí sus relatos escalofriantes. Descubrí a un personaje de conductas compulsivas y aberrantes. No recuerdo antecedentes de un violador serial como éste.

Desde 1995 hasta el año 2009 violó al menos a 51 mujeres en 42 hechos distintos, ya que en algunas oportunidades atacó en forma conjunta. Este número no se extendió porque El Anguila estuvo preso cuatro años. Cayó por robo. En Devoto nadie se enteró de que era un violador compulsivo sino sus días hubieran sido interminables.

La modalidad sorprendió a policías y funcionarios judiciales. Actuaba como un "hombre araña" que escalaba e irrumpía a los departamentos en horas de la madrugada mientras las víctimas dormían. Las ataba de pies y manos, vendaba sus ojos para que no lo vieran y el algunos casos elegía con que ropa interior las ultrajaba.

Esta semana comenzó a ser juzgado por cinco casos ocurridos en la zona norte del Gran Buenos Aires. Es sometido a proceso ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de San Isidro, integrado por prestigiosos jueces como Raúl Alberto Neu, Mario Eduardo Kohan y Ezequiel Igarzábal.

Fasano llegó preso al debate. Acusado de cinco casos de "abuso sexual con acceso carnal" y "robo calificado por el uso de armas y escalamiento". Los hechos ocurrieron en 1998 y 1999, en las localidades bonaerenses de Olivos, Martínez y San Fernando. En la práctica, las pruebas colectadas exponen una conducta de sometimiento sexual gravemente ultrajante. En casos como éstos la teoría penal describe como la ausencia de la voluntad de la víctima es reemplazada por la del criminal. También se hace referencia a la prolongación en el tiempo del abuso y al carácter degradante que los hechos pueden tener para las mujeres sometidas.

Todo esto describe a El Anguila.

Fasano se encuentra procesado con prisión preventiva por otras 11 violaciones cometidas en Capital Federal. De acuerdo a la investigación, el imputado cometió los ataques en dos períodos distintos: entre 1995 y 2001 y entre 2007 -cuando salió de la cárcel-, y 2009.

Los detectives los descubrieron porque fue dejando rastros en cada ataque. Ayer sentado en el banquillo de los acusados escuchó petrificado la acusación. Quedó mudo, tiezo. Cómo sus víctimas después de cada violación.

jueves, 12 de mayo de 2011

Narcotráfico, amas de casa y el ferretero

Texto Publicado 10 de Mayo de 2011 en Diario Libre

En el conurbano existen cocinas donde sólo se termina de procesar la “pasta base” que viene de Bolivia. El experimento se llama “cristalizar”. En improvisados laboratorios se mezcla la masa hecha a base de hojas de coca con una serie de productos químicos. El resultado: clorhidrato de cocaína lista para ser fraccionada y vendida.Los especialistas en narcotráfico saben que la Argentina no es un país de producción primaria pero también afirman que hay un verdadero agujero negro en materia de precursores químicos. El control sobre su comercialización es claramente ineficiente y funcional al negocio ilícito. Pero hay más. Cualquiera puede comprar en la ferretería de su barrio la mayoría de los insumos que se mezclan en el armado de la cocaína. Se trata del “combo narco”. Así lo llaman los estudiosos de la materia.

En el allanamiento de La Reja, encontraron en manos de Fabían Gustavo Molina Barrero más de seis precursores diferentes. Entre las cajas de cartón que incautó la policía había éter etílico, cloruro de metileno, soda caustica, acetona, ácido sulfúrico y clorhídrico. Es, al menos, inquietante saber que cada uno de estos químicos son lícitos y de uso doméstico. Imaginemos una escena cotidiana en cualquier barrio de la periferia de la Capital Federal. Veamos. Un ama de casa advierte que la pileta para lavar los platos está tapada. Entonces, llega la ferretería de su barrio y pide un producto para destapar los caños. Es muy posible que el ferretero le recomiendo que se lleve un kilo de soda caustica. Ahora bien, supongamos que esa misma señora tenga que hacer una limpieza profunda del piso de su patio donde quedaron pegados restos de cemento tras haber realizado algunas refacciones en su casa. En la misma ferretería, o en cualquier supermercado, va a conseguir fácilmente el famoso ácido muriático (clorhídrico), un desincrustante también de uso doméstico. Nadie podría dudar de las buenas intenciones de esa ama de casa en busca de soluciones rápidas para su hogar. Pero esa señora acaba de comprar sin ningún tipo de control dos de los precursores químicos más buscados por el narcotráfico. Así de fácil, aunque suene exagerado.

Nuestro país intentó establecer un mínimo control a este festival de productos químicos. Pero como muchos intentos regulatorios, éste también quedó a mitad de camino. El 8 de junio de 2005 se promulgó la ley 26.045 que contempla la creación de un Registro de Precursores químicos en el ámbito de la SEDRONAR. La idea era controlar el comercio de los insumos. Pero está más que claro que el poder de vigilancia del estado no es suficiente. No alcanza con llenar cada tres meses una planilla que vaya uno a saber a dónde van a parar. Tras seis años, la ley nunca fue reglamentada y por ende es imposible hacer cumplir las sanciones aplicables a los que respeten la normativa. Por ahora los narcos pueden seguir comprando los precursores en la ferretería del barrio. Igual que la señora que tiene un caño tapado.